domingo, 22 de septiembre de 2013

Un oasis en mitad de un desierto

Siempre me gustaron las librerías y el olor a papel cada vez que entraba en una de ellas. Ese olor que a veces descubres de un modo inesperado cuando paseas sin prisas, como un oasis en mitad de un desierto, al entrar en alguna vieja librería de un pueblo o ciudad. Creo que ese olor fue el que hizo que me interesara por el papel. Para mí es una tentación encontrar una tienda dónde se vendan pliegos de papel. ¡Me los llevaría todos! Por eso os dejo una muestra de los diferentes papeles con los que trabajo, aunque hay muchos más, todos son mucho más bonitos que en la fotografía. Con ellos no es difícil imaginar un regalo especial para alguien que te importe. 













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